CAROTONEMIA INFANTIL

Un padecimiento BENIGNO en pediatría poco difundido. 

¿Alguna vez has mirado a tu bebé y has notado que su piel tiene un tono anaranjado, casi como si hubiera usado un bronceador artificial? Es natural que el corazón te dé un vuelco y pienses en lo peor, pero respira profundo. Vamos a platicar sobre una condición muy común, inofensiva y que tiene una explicación muy curiosa.

¿Qué es la carotenemia?

La carotenemia, también conocida como hipercarotinemia, es una condición clínica TOTALMENTE BENIGNA que hace que la piel de tu pequeño adquiera un llamativo color amarillo o anaranjado. Esto ocurre simplemente porque hay niveles muy altos de pigmentos llamados carotenos circulando en su sangre.

Aunque hoy en día nos asusta, es un padecimiento con mucha historia; de hecho, se reportaron muchos casos durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando las familias dependían casi exclusivamente de dietas basadas en plantas por la escasez de alimentos.

La causa: ¡Exceso de vegetales saludables! (Etiología)

La causa estrella de este cambio de color es algo que solemos hacer con la mejor de las intenciones: darles una dieta súper nutritiva y rica en vegetales. Los carotenos, especialmente los betacarotenos, son los responsables de dar ese color vibrante a maravillas como la zanahoria, el boniato, la calabaza, el tomate, el mango y el melocotón.

¡Pero ojo! También están escondidos en verduras de hojas verdes como las espinacas, las acelgas o el brócoli, solo que ahí la clorofila (el pigmento verde) enmascara por completo el color naranja.

Además, es importante saber que la leche materna y las fórmulas infantiles contienen betacarotenos de forma natural, lo que contribuye a que los lactantes presenten niveles más altos de este pigmento desde sus primeros meses de vida.

En raras ocasiones, este tono anaranjado puede deberse a condiciones médicas como hipotiroidismo, diabetes o alteraciones en el hígado, pero la dieta suele ser casi siempre la gran protagonista.

¿Por qué se pinta la piel? (Fisiopatología)

Imagina que los carotenos son la “materia prima” que nuestro cuerpo utiliza para fabricar vitamina A. Cuando tu hijo los come, su intestino los absorbe y los envía al hígado para procesarlos. Sin embargo, los bebés y niños menores de 3 años tienen un sistema todavía inmaduro, por lo que su capacidad para convertir estos nutrientes es más lenta y los carotenos terminan acumulándose en la sangre rápidamente.

Además, la forma en la que preparamos la comida importa muchísimo:

  • Cuando trituramos, licuamos o les damos purés comerciales a nuestros hijos, rompemos las células de los vegetales, haciendo que los carotenos sean extremadamente fáciles de absorber para su pancita.

  • Si a esa papilla le sumamos el calor de la cocción y un chorrito de aceite (ya que los carotenos necesitan grasa para absorberse un 50-80% más), tu hijo estará asimilando enormes cantidades de este pigmento.

  • Al sobrar en el cuerpo, los carotenos se eliminan a través del sudor y las glándulas sebáceas, quedándose depositados en la capa más externa de la piel, siendo clínicamente visibles en zonas con más sudor, como por ejemplo plantas o palmas.

 

¿Cómo lo vas a notar? (Cuadro clínico)

El dato clínico pivote: Piel de palmas y plantas de color amarillo-anaranjado.

El cambio de tono no ocurre de golpe en todo el cuerpo, sino que empieza de manera sutil en las zonas donde sudamos más o donde hay más glandulitas de grasa.

  • Primero notarás que la punta de la nariz, las palmas de sus manitas, las plantas de sus pies y los pliegues alrededor de su boquita se tornan amarillo-anaranjados.

  • Con los días, si la ingesta de verduras anaranjadas continúa, este tono de atardecer puede extenderse a su frente, barbilla, pecho, abdomen, espacio detrás de las orejas y rodillas.

  • Como dato curioso, te darás cuenta de que este color es mucho más intenso y brillante cuando observas a tu bebé bajo la luz artificial de tu casa.

  • El detalle más importante y tranquilizador es este: a diferencia de otras enfermedades, la carotenemia  (como la hepatitis), NUNCA pinta la parte blanca del ojo (esclerótica) ni el interior de la boca.

Coloración de pies y manos

Recuerda que el dato clínico más importante, es coloración amarillenta de pies y manos PERO SIN afectación del color de los ojos (ictericia).

Un diagnóstico sin estrés

¡Tenemos excelentes noticias! Tu pediatra puede diagnosticar esto en su consultorio con una simple revisión y una charla detallada contigo sobre los alimentos que consume tu hijo a diario.

En la inmensa mayoría de los casos, cuando el origen es claramente la dieta, no son necesarias las pruebas de sangre que solo estresarían a tu hijo; salvo exista una fuerte diagnóstica de otra patología, tu pediatra te explicará su orientación diagnóstica y te dirá qué estudios necesitaría tu hijo en caso de ser necesario. 

La mayor preocupación de los papás en casa suele ser confundirlo con la ictericia, un padecimiento del hígado que también pone la piel amarilla. Pero el médico tiene un truco infalible: solo necesita mirarle los ojitos al niño. Si la parte blanca del ojo está perfectamente blanca, podemos respirar tranquilos, es una simple carotenemia

NO toda coloración de la piel es igual a ictericia (problema hepatico). RECUERDA siempre datos de alarma.

Tratamiento y medidas preventivas: La cura está en la cocina

Al ser una condición amigable con el cuerpo de tu hijo, no hace falta recetar jarabes ni pastillas.

  • La solución más efectiva es ajustar un poco su menú, disminuyendo de forma moderada esos deliciosos alimentos ricos en betacarotenos y rotándolos por otras opciones.

  • Poco a poco, verás cómo la piel de tu hijo recupera su tono natural en un lapso de 4 a 8 semanas.

  • Ten paciencia, ya que los carotenos aman la grasa corporal y pueden mantenerse guardados en la piel durante meses, incluso después de que sus niveles en la sangre se hayan normalizado.

  • Finalmente, puedes estar completamente en paz: aunque coma mucha zanahoria, tu bebé no sufrirá una intoxicación por vitamina A, ya que su sabio cuerpecito procesa esta conversión de forma muy lenta y segura

Datos de alarma: ¿Cuándo correr al pediatra?

Aunque lo normal es que estemos frente a un niño súper sano que simplemente adora sus vegetales, siempre es vital observar ciertos detalles y mantener la comunicación con el pediatra de tu hijo. Acude a consulta si notas alguna de estas señales:

  • Si observas que la parte blanca de sus ojitos o el interior de su boca se tiñen de amarillo, ya que esto indica ictericia y requiere de una evaluación médica inmediata.

  • Si tu hijo, además del color naranja en la piel, se muestra extremadamente cansado, pálido, y si ya está en edad escolar, presenta un bajón en su rendimiento escolar; esto podría estar relacionado con problemas de la glándula tiroides (hipotiroidismo).

  • Si detectas que el niño tiene pérdida de peso inexplicable, fatiga o dolor abdominal, para descartar causas mucho menos frecuentes como diabetes o problemas digestivos y renales.

Recuerda que la prevención y la adecuada educación en “Niño sano” evitará que tu hijo pise un hospital. 

¡Acércate a tu pediatra para más información al respecto!

Los alimentos con carotenos

Son la principal causa de la coloración amarillenta-anaranjada de los pies y manos de tu hijo.

Es un proceso BENIGNO

Aunque sea inofensivo, siempre debemos mantenernos ante datos de alarma.

Comunicación constante

Recuerda siempre mantener comunicación constante con tu pediatra para mantenerle informado de la salud de tu hijo.

Alimentos ricos en beta-carotenos.

Descarga el top de alimentos ricos en beta carotenos comunes en la dieta familiar.

Sobre el autor

Oscar Aguilar

Médico pediatra egresado por la Universidad Nacional Autónoma de México

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