¿Infecciones respiratorias de recurrencia o atopias?

¿Tu hijo se “enferma muy seguido” de escurrimiento nasal,  sangrado o mucha picazón por la nariz, mucha picazón tos crónica pero no tiene otra dato clínico que oriente a algo infeccioso (como la fiebre)…?

Tu hijo podría ser atópico

¡Aquí te cuento qué es!

¿Qué son las atopias?

En pocas palabras, son ALERGIAS CON CARGA GENÉTICA.

Son manifestaciones clínicas alérgicas, que dependiendo del grupo etario, se pueden “prender” (exacerbar) por algún factor externo que generalmente responde a un alergeno; pudiendo afectar alguna parte del cuerpo en específico. 

¿Cuáles son las principales atopias?

Las principales atopias que pueden aparecer dependiendo de la edad de tu hijo son:

Aunque las anteriores atopias son las más frecuentes, no son las únicas, puesto que también existe la alergia a la proteína de leche de vaca o la conjuntivitis alérgica, entre otras, que afortunadamente no son tan frecuentes.

¿Qué provoca las atopias

Si bien dijimos que las atopias son alergias con carga genética que se “prenden” ante la presencia de un alergeno pivote, te sorprenderá saber qué factores exacerbantes están inmersos aquí…

Polen

Abarca polen de los árboles, pastos y malezas, todo ello especialmente en primavera.

Ácaros

El más común, y por mucho el más frecuente, el ácaro de polvo es el principal alergeno vinculado con la mayoría de las atopias en la edad pediátrica, sobre todo con la rinitis alérgica y asma. 

Piensa, ¿en dónde se acumula el polvo en mi hogar que pueda afectar a mi hijo?

¡Exacto!, alfombras, cobijas, almohadas, ¡PELUCHES!

La presencia de este factor sin un adecuado control del mismo cuando se tiene carga genética para atopias, es muy probable que exacerbe una rinitis o cuadros de hiperreactividad bronquial (congestión nasal, mucha tos, dolor de pecho, sensación de falta de aire).

Epitelio de animales

Seguramente esto te sorprenderá pero, la presencia del pelaje de estos compañeros domésticos pueden exacerbar las atopias.

¿Quienés crees que sueltan más pelo en casa?

¡Exactamente!

Las mascotas que sueltan más pelo son los perros, los conejos, los caballos, y claro, LOS GATOS.

Con esto no quiero decir que te tienes que deshacer del gato de la casa o tengas que sacar al perro. No, no, no. Simplemente te estoy explicándo factores de riesgo del porqué tu hijo se está enfermando constantemente. 

Factor ambiental

Un factor  muy común en las zonas urbanizadas pero que pasa desapercibido en la mayoría de las veces…y ese es el FACTOR AMBIENTAL. 

Si no perteneces a una zona tan urbanizada como CDMX, quizá tú y los tuyos lo están resintiendo más que una persona que lleva toda su vida en la megapolis de México; y es que, curiosamente los mayores casos de rinitis y asma se presentan en niños que de un momento para otro cambian de vivienda alojándose en la CDMX y pum, se empiezan a enfermar constantemente, les administran muchos antibióticos, muchos jarabes para la tos, y ninguno parece tener un efecto beneficioso a largo plazo. 

La presencia de los desechos de una megapolis como el humo de coches, de fábricas, o de sustancias para construcción son factores que pueden exacerbar sobre todo la rinitis alérgica. 

Alimentos

Factor casi siempre vinculado a un proceso “alérgico” por excelencia tanto en la edad pediátrica como en adultos. Sin embargo, la realidad es que aunque sí toman un papel en los procesos alérgicos, no son considerados siempre de primera línea cuando de encontrar un factor alérgico (y sobre todo atópico) se trata. Es decir, toman un papel secundario.

Los “9 principales” alérgenos que suelen estar vinculados a brotes de dermatitis son:

  1. Lácteos: Leche de vaca, queso y yogur.
  2. Huevo: Es el desencadenante más frecuente en niños.
  3. Cereales y granos: Trigo (gluten), soja y sésamo/ajonjolí.
  4. Frutos secos y semillas: Cacahuetes (maní), nueces y almendras.
  5. Productos del mar: Pescados y mariscos.

Otros factores exacerbantes

Los mencionados son los principales agentes relacionados con la aparición de las atopias; sin embargo hay otros factores de riesgo que muchas veces se pasan desapercibido. 

Nacimiento por cesárea: Sí, así como lo lees. Un niño que nace por cesárea en vez de parto, es un factor de riesgo para la exacerbación de alguna atopia. Esto se debe a que durante un parto vaginal, el bebé se expone a las bacterias vaginales y fecales de la madre, un proceso clave para “entrenar” su sistema inmunológico y promover la tolerancia a alérgenos. Los bebés nacidos por cesárea pueden tener un mayor riesgo de desarrollar estas afecciones en comparación con los nacidos por parto vaginal al no tener ese contacto inicial con la flora vaginal inicial. 

Uso de fórmula: ¿Sabías que las fórmulas de los bebés son medicamentos como tal y que tienen efectos adversos como cualquier otro medicamento?, al día de hoy no hay ninguna fórmula ni por muy barata ni por muy cara que sea que asemeje la calidad de la lactancia materna. Aquél niño que tenga una alimentación predominantemente de fórmula en vez de pecho, principalmente los primeros 6 meses de vida, es un niño que va a tener mayor predisposición a cuadros de estreñimiento (o diarrea), problemas cardiovascular, aumento del 17% de cáncer infantil, y aumento de las atopias.

Atopia - Dermatitis atópica

Es la principal manifestación atópica en niños entre 0 y 2 años de edad. 

Una piel con dermatitis atópica = piel reseca, áspera y que DA COMEZÓN (pruriginosa)…si no da comezón, NO ES dermatitis atópica.

En pocas palabras, el mecanismo de lesión de la dermatitis atópica es una piel que PIERDE AGUA. Por ende, las principales regiones corporales donde llega afectar la dermatitis atópica son áreas donde prevalece el sudor: Pliegues de cuello, axila, atrás de la oreja, ingles, detrás de la rodilla, o bien, una dermatitis del pañal que es muy recidivante o muy difícil de controlar. 

 

Lejos de cremas especiales o jabones neutros, lo principal son las cremas emolientes, que al día de hoy hay muchísimas marcas y modelos. Así mismo, hay medidas generales que deben tomarse en cuenta para el cuidado adecuado de la piel de tu hijo como el tipo jabón que ocupa, la temperatura del agua con la que se baña, la técnica del baño, etc. 

Tu pediatra sabrá orientarte sobre las medidas generales y el emoliente adecuado para tu hijo. 

Atopia - Rinitis alérgica

Te contaré una historia que muy seguramente identificarás a tu hijo:

Tu hijo se enferma constantemente de la “gripa” con mucho escurrimiento nasal de predominio nocturno o matutino, pero no tiene ni tos ni fiebre ni ningún otro dato sugestivo de “infección”; lo llevas con el doctor y siempre te dicen lo mismo: “tiene infección en la garganta”, le dan múltiples medicamentos para las alergias, antibióticos y demás, y a pesar que ves mejoría momentáneamente, notas que en menos de 2 meses o uno ya se volvió a enfermar y se vuelve a repetir la historia.

¿Te sonó parecido?

Probablemente estés frente a una RINITIS ALÉRGICA.

Escurrimiento nasal constante + picazón en la nariz + sangrado = Rinitis

Una rinitis es una inflamación de la mucosa de la nariz que, depende de la gravedad puede provocar cualquiera de los síntomas antes descritos.

Hay muchos tipos de rinitis: Vasomotora, estacional, farmacológica, alérgica, etc. Sin duda en pediatría, la etiología más frecuente es la alérgica. 

¿Qué la llega a exacerbar? No lo vas a creer…Todo lo que ya hemos comentado al inicio de este post: Ácaro de polvo, pelo de mascotas, factor ambiental, etc. y además, época otoño-invierno. Así que si se te hacía raro que tu hijo se enferme constantemente de gripa desde octubre hasta febrero, ahora entiendes porqué.

En estos casos, tu hijo requiere un adecuado examen médico en donde se descarten otras causas de congestión nasal o “infecciones recurrentes” conforme a los factores de riesgo que tenga tu hijo. 

Atopia - Asma

La última de las atopias por frecuencia, es el asma.

Desafortunadamente, la mayoría de los casos de hiperreactividad bronquial y/o asma se diagnostican con alguna complicación en agudo, como la crisis asmática que muchas veces requieren manejo hospitalario, y es hasta ese momento, en donde se llega al diagnóstico de asma…aunque esto no tiene porqué ser así.

¿Cómo sospechar asma o principios de ello?

Hay varios factores de riesgo que pueden exacerbar un cuadro de asma. Alguno de ellos son gran parte de los que ya hemos comentado a lo largo del post: Polen, ácaro de polvo, virus, cambios de temperatura, factor ambiental, etc. 

Pero aquí la sospecha clínica número 1 es por existe una TOS CRÓNICA.

Generalmente esta tos es una tos que dura más de 4 semanas, generalmente seca, y puede estar o no acompañada de vómitos, y en casos extremos, acompañado de coloración azul de la boca o manos (cianosis).

Y aunque lo tos y sus características anteriores son lo que más llama la atención, no es todo el cuadro que orientaría a una condición de asma. 

Para que lo entiendas te contaré una historia lo cual es muy frecuente que llegue con el pediatra:

Te mandan a llamar de la escuela porque tu hijo durante la clase de educación física presentó un ataque de tos muy intensa, una tos con flemas y vómitos pero que además tu hijo siente que le falta el aire y que no puede respirar, que le duele el pecho y que necesita estar sentado porque si no se agita y se siente peor.

¿Te suena conocido?

Ese cuadro coincide con disnea (dificultad para respirar), sensación de opresión torácica (dolor de pecho), y la tos que ya hablamos de sus características. Todo ello es muy sugestivo de una exacerbación de los bronquios que requiere valoración pediátrica urgente.

¿Qué hacer?

Para el manejo de las atopias, recuerda que lo más importante es el control adecuado del FACTOR AMBIENTAL, y generalmente para ello, el control siempre se puede hacer en casa. 

El pediatra de tu hijo se encargará de hacer un cuidadoso examen médico que pudiese orientar sobre factores de riesgo que exacerban alguna atopia.

Medidas generales para las atopias

A continuación te diré algunas medidas generales que puedes hacer en casa para mantener un ambiente en casa más controlado y evitar la exacerbación de las atopias:

  1. Evitar exposición a las sustancias que tu hijo ya se conozca alérgico (diagnosticado por médico previamente).
  2. Para alergia por polvo de ácaros, se usan fundas impermeables del colchón y las almohadas.
  3. Lavado SEMANAL de la ropa de cama con AGUA CALIENTE (>55°C) y secado de sol.
  4. Remplazo de alfombras.
  5. Evitar dormir con objetos que acumulen polvo (Peluches, mascotas)
  6. Si tiene mucho moco, ayúdale con ASEOS NASALES (tutorial abajo)
  7. Lactancia materna exclusiva por 6 meses
  8. Exposición temprana (primera infancia) a los ácaros del polvo. La exposición temprana da como resultado una sensibilización temprana lo que confiere cierta protección a procesos atópicos más adelante (maduración inmunológica).
  9. La exposición a animales durante los primeros 2 años de vida ofrece una mejor posibilidad de protección.
  10. Dieta materna rica en pescado o frutos secos reduce el riesgo de rinitis alérgica.
  11. Alimentos: La avena, el centeno, la cebada, el huevo reduce el riesgo de rinitis alérgica a los 5 años.
  12. Parto vaginal ya que favorece la colonización bacteriana saludable.
  13. Contacto temprano con otros niños
  14. Evitar el uso innecesario de antibióticos en la infancia
  15. Uso de prebióticos
  16. No vivir en ambientes excesivamente higiénicos (menor exposición ambiental y mayor exposición a químicos de limpieza)
  17. Evitar el consumo de alimentos potencialmente alergénicos como la leche de vaca, el huevo, el cacahuate y el pescado, NO evita ni disminuye el riesgo de rinitis alérgica cuando el niño crece.

Recuerda...

Nunca automediques a tu hijo.

Siempre llévalo con algún profesional de la salud quien se encargará de revisar lo adecuadamente y otorgará el tratamiento adecuado conforme a sus condiciones y sus factores de riesgo.

¡Evita antibióticos y jarabes para la tos innecesarios!

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Oscar Aguilar

Médico pediatra, egresado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Avalado por el Consejo Mexicano de Pediatría.

Sobre el autor

Oscar Aguilar

Médico pediatra egresado por la Universidad Nacional Autónoma de México

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