Una de las ideas centrales de Toy Story 5 es un tema que muchas familias viven diariamente: la competencia entre el juego tradicional y las pantallas por la atención de los niños. En esta ocasión, los juguetes enfrentan la llegada de un dispositivo tecnológico que transforma la manera en que Bonnie juega y se relaciona con su entorno.
Mucha atención en lo siguiente…
La película no plantea que la tecnología sea “la enemiga”. Más bien nos recuerda que el desarrollo cerebral en los primeros años de vida depende, sobre todo, de las experiencias que viven los niños con las personas que los rodean.
El cerebro infantil necesita:
Las pantallas no son dañinas por sí mismas. El problema aparece cuando desplazan experiencias que el cerebro necesita durante una etapa crítica del desarrollo.
En menores de 5 años, un uso excesivo o sin acompañamiento puede asociarse con:
Esto no significa que un niño vaya a presentar estos problemas por ver una película o usar una tableta ocasionalmente. El impacto depende de la cantidad de tiempo, del contenido y, sobre todo, de si las pantallas sustituyen experiencias esenciales para el desarrollo.
Después de ver Toy Story 5, me quedé pensando que quizá el verdadero protagonista de la historia no son Woody, Buzz o Bonnie… sino una realidad que hoy está presente en casi todos los hogares: la creciente competencia entre el juego tradicional y la tecnología por captar la atención de nuestros niños.
En esta nueva entrega, los juguetes descubren que ya no compiten únicamente entre ellos por convertirse en los favoritos de Bonnie.
Ahora aparece un dispositivo tecnológico capaz de ofrecer entretenimiento inmediato, constante y altamente atractivo.
Vale la pena preguntarse…
La respuesta merece matices.
La tecnología no es el enemigo. De hecho, forma parte de nuestra vida cotidiana y, utilizada de forma adecuada, puede ser una herramienta educativa y de comunicación muy valiosa.
El verdadero desafío aparece cuando la tecnología comienza a sustituir experiencias que el cerebro infantil necesita para desarrollarse de manera saludable.
La premisa de Toy Story 5 nos invita a reflexionar sobre una realidad que cada vez vemos con más frecuencia: los juguetes ya no compiten entre ellos… ahora compiten con una pantalla.
Como pediatra, esta historia me hace pensar en una pregunta que todos deberíamos hacernos:
¿Qué está dejando de vivir un niño cuando una pantalla ocupa gran parte de su tiempo?
El cerebro infantil no madura únicamente con información. Se desarrolla a través de experiencias.
Cada vez que un bebé mira el rostro de sus padres, escucha su voz, juega, corre, se ensucia, inventa historias con sus juguetes o tolera un poco de aburrimiento, millones de conexiones neuronales se fortalecen.
Las pantallas pueden ofrecer entretenimiento e incluso contenido educativo; sin embargo, cuando desplazan el juego libre, la interacción humana, la actividad física o el sueño, pueden afectar procesos fundamentales del neurodesarrollo.
La evidencia científica ha relacionado el uso excesivo de pantallas durante la infancia con:
Hay un retroceso en el aprendizaje del lenguaje ya que entre más tiempo tenga el niño contacto con algún tipo de pantllas, menos se estimula esta área del neurodesarrollo y el niño muestra retraso en las metas de lenguaje que le corresponde.
El aumento de uso de dispositivos electrónicos = Ojo seco, picazón ocular, lagrimeo constante, sensación de tener cuerpo extraño en el ojo, visión borrosa, fatiga general y dolor de cabeza.
Niños grandes y adolescentes = AUMENTA la miopía de manera progresiva y estrabismo agudo.
Un mayor tiempo de dispositivos electrónicos = acostarse más tarde, somnolencia durante el día, disminución del sueño durante la noche, alteraciones en la conducta, disminución de la autoestima.
A mayor número de horas en dispositivos electrónicos = Disminuye el espesor de la corteza cerebral en varias regiones.
Y entre otras implicaciones negativas, están…
La investigación también muestra que el impacto depende de varios factores:
✔️ La edad del niño.
✔️ El tiempo de exposición.
✔️ La calidad del contenido.
✔️ Y, sobre todo, si existe la participación activa de un adulto.
Ninguna aplicación puede reemplazar una conversación.
Ningún video puede sustituir un abrazo.
Ningún algoritmo enseña tanto como construir una torre de bloques, leer un cuento antes de dormir o inventar aventuras con un juguete.
Los juguetes nunca fueron solo objetos.
Son herramientas para imaginar, crear, resolver problemas, negociar reglas, expresar emociones y aprender a relacionarse con el mundo. Todo eso fortalece un cerebro en desarrollo.
Quizá el verdadero mensaje de Toy Story 5 no sea la batalla entre juguetes y tecnología.
Es recordar que la infancia necesita más miradas que pantallas, más conversaciones que notificaciones y más tiempo compartido que tiempo frente a un dispositivo.
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Como padres, no buscamos eliminar la tecnología, sino darle el lugar que le corresponde.
Porque el mejor estímulo para el cerebro de un niño seguirá siendo el mismo de siempre: el amor, el juego y la presencia de quienes lo acompañan a crecer. ❤️
La AEP actualiza sus recomendaciones sobre el uso de pantallas en la infancia y adolescencia en base a la nueva evidencia científica.
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Resumen de los efectos negativos del uso de dispositivos electrónicos en la edad pediátrica.
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Médico pediatra, egresado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Avalado por el Consejo Mexicano de Pediatría.

Médico pediatra egresado por la Universidad Nacional Autónoma de México